Blogia
MUCHO DADÁ

babas somnolientas

Hay gente que sonríe muy mal, hay gente que caga muy mal, pequeños actos, que se suponen naturales, de vez en cuando nos son muy difíciles de hacer, es como una especie de dislexia de lo cotidiano, de lo común. Yo, por ejemplo, duermo muy mal. Bueno, mejor dicho; yo me duermo muy mal. Aunque un día este totalmente agotado, casi apunto de desmayarme, tardo en dormirme un mínimo de 1 hora, con lo cual si no estoy especialmente cansado tardo entre tres y cuatro horas. No es que tenga insomnio, conozco a gente que tiene insomnio y si bien taran una barbaridad en dormirse se despiertan a la mínima, el más leve sonido los despierta, mientras que yo, una vez dormido, no hay nada que me despierte, me cuesta horrores volver al mundo real y el levantarme antes de las 10 de la mañana me parece un acto heroico totalmente imposible para mí.
El caso es que me acuesto. ¿Tengo ganas de leer? No, qué raro, estoy cansado. ¿Hay algo que me preocupa, obsesiona, algo que ronde mi mente? No, qué raro, soy una lechuga. Pero nada, una vez me acuesto no puedo dormir. No pienso nada, no consulto cosas con la almohada, no tengo nada dentro de mí; no sé dormir. La fase en la que se supone hay que dejarse ir, en la que el pensamiento se hace dadaísta, en la que hay que dejarse balancear por la cuna infantil que es el sueño, esa fase, nunca llega, y, si llega, todo en mí lucha contra ella; no sé dormir.
Si al menos dedicara estas horas de incertidumbre al pensar, a crear personajes, si al menos fuera filosófica mi incapacidad, podría aprovechar estas horas. Pero nada, soy un trozo de carne muerto de sueño empeñado en no descansar.
Quizás el dormir por la noche sea un pequeño morir y mi mente, que lo sabe, se niegue a esta eutanasia nocturna y cotidiana. Quizás en el mundo de los sueño mi otro yo, mi vida paralela, es terriblemente desdichado y mi alma, que lo sabe, no quiere volver a ese injusto mundo, quizás, sin saberlo, siga teniendo miedo a la oscuridad (hasta los 13 años no pude dormir solo), puede que tenga terror a esa especie de cueva platónica de antes de dormir, quizás quiera la vida continuada, el vivir, todo lo que tenga que vivir de un solo tirón, intensamente, sin pausas ni descansos, hasta consumirme.
--------------------
Recuerdo algo de un personaje que rea equilibrista y que se volvió loco en la vejez. Se pasó el resto de su vida sin pisar el suelo, andando por encima de los muebles. ¿Cómo se llama esta enfermedad opuesta al vértigo?
--------------------
Quisiera morir como Jonny Wesmuller o Borys Karloff; loco, feliz, creyéndome mi personaje.
--------------------
Cada día me parezco más a mi mismo. Un caracol con la concha más dura, poco a poco, con su casa a cuestas, poco a poco; dejando un rastro brillante de babas a su paso, poco a poco, pasito a pasito, un rastro de metáforas pegajosas.

5 comentarios

Tristán Fagot -

No te entiendo, amigo Odyseo :)

Salud

odyseo -

La enfermedad puede ser la de "delirios de grandeza", "vida de altura" o "antigravitatoria".

antwad -

Un caracol con la casa más dura, poco a poco, con su concha de rastros; llevando a cuestas brillantes babas de paso, poco a paso, paso a poco, pegajosos rastros de metáforas.
:-)

Tristan Fagot -

tenía la sospecha:)

suFeRviviente -

nos pasa a mas de uno lo de no dormirse por la noche...

bela lugosi no murió creyendose su personaje...el era dracula de verdad...