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MUCHO DADÁ

Mea culpa, divino es el fruto de tu vientre

Mea culpa, divino es el fruto de tu vientre Ayer por la noche bebimos mucho, y muy mezclado, de un modo desesperado, como si al llegar el sol se fuera a acabar el mundo. Entre pacharán y pacharán discutimos sobre Jesucristo y tratamos temas de índole metafísica, incluso alguien dijo la tontería esa de que Jesús era negro. Comimos y bebimos todos de él y dieron por supuesto, en acuerdo tácito, que yo tenía que ser el traidor, pues siempre suelo llevar la contraria.
R se proclamó santo y todos sus profetas lo seguimos en borracha procesión, él tenía la cocaína, incluso alguno se flageló a cambio de una migaja
Más tarde y tras demostrar este su poder divino, y realizar diversos milagros, vomité a escondidas de los demás toda mi pésima literatura en los baños, empezando así, sin quererlo, una sucesión de traiciones.
A eso de las ocho el grupo, por fin, se separó. Cada cual salio corriendo rumbo a sus celdas de castigo pues se presentía ya en las grandes cristaleras y en el cielo que el Sol no nos perdonaría ni uno de nuestros actos paganos.
Quedamos R y yo, dando tumbos en la parada del autobús. Una vez en este no dejamos de reírnos ni un momento. Entraron dos pollitas y, pese a estar vació el autobús, nos sonrieron y se sentaron justo enfrente de nosotros. Habíamos ligado, “estáis de suerte” nos dijeron con los ojos.
R me miró y esperó a que yo, el más pecador de todos, el gracioso y locuaz, diera el primer paso, pues a él , tan astral y desconectado, se le daba fatal entablar las conversaciones tan necesarias en estos casos. Pero no hice ademán ni di muestras del menor interés por las dos jacas. R estaba desesperado por llevarse a alguna a la cama para disfrutar el divino fruto de su vientre y cuanto más cerca estábamos de nuestra parada más nervioso se ponía, así que haciendo alarde de fuerza entabló él mismo conversación.
-La siguiente es nuestra parada criaturas, si queréis venir a nuestra casa podemos hacer una fiesta, tenemos Kas naranja y Kas limón, leche normal y desnatada... y cereales marca Día.
No contestaron, no se rieron, tan sorprendidas estaban de la torpeza de ese gañan para ligar. Yo, por mi parte, podría haber salvado la situación sin mucha dificultad, pero no lo hice, ni siquiera moví una ceja, nada, nada, ni mu. Dejé que lo crucificaran.

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